26 mayo, 2009

Ropa de cadáveres de fosas comunes se muestran en Internet

El Tiempo. Lo hará porque la ropa es el primer paso para establecer la identidad de las personas enterradas por grupos armados ilegales. El segundo paso del proceso de identificación se hace con el ADN.

Cada uno de los elementos hallados en las fosas será registrado en una galería de fotos en la página de Internet de la Fiscalía.

Además, los objetos (relojes, billeteras, documentos de vehículos, entre otros) y prendas de vestir serán clasificados y luego presentados en jornadas de reconocimiento en Bogotá, Medellín y Barranquilla.

La Unidad de Justicia y Paz del ente investigador ya ha realizado 26 jornadas con familiares de desaparecidos. En ellas, también les toman muestras de sangre a los familiares para realizarles dictámenes de ADN, los entrevistan en busca de información y les brindan asesorías sicológica y jurídica.

De acuerdo con cifras oficiales, de los 2.164 restos hallados en 1.761 fosas comunes en los últimos tres años, solo se ha logrado la identificación plena de 572 cuerpos.

Algunos casos

En el 2000, los paramilitares amarraron a un árbol a Hermes Norbey Daza Hoyos y lo dejaron al sol y al agua durante varios días. Luego, lo asesinaron y lanzaron su cadáver a una fosa común.

Seis años después, las botas que siempre usó fueron clave para lograr su identificación. "Esas son. A pesar del barro que tienen las reconocería en cualquier parte", dijo doña María, la mamá de Hermes Norbey, cuando les echó un vistazo minutos después de que una comisión de la Fiscalía las hallara en una fosa común cerca de La Dorada (Putumayo). Un examen de ADN terminó por confirmar que los restos eran los de su hijo.

El último caso que lograron identificar fue el de doña Blanca Valero, quien fue asesinada por las Auc hace ocho años en Ubalá (Cundinamarca). Luego de que la familia reconociera sus prendas de vestir, la Fiscalía la identificó y la semana pasada le entregó los restos (ver recuadro).

Por los tenis identificaron a una mujer

Doña Blanca Valero, de 50 años, desapareció el 6 de junio del 2002 cuando viajaba de Pacho a Ubalá (Cundinamarca). Al poco tiempo su familia se enteró de que 'paras' la habían asesinado.

A principios de este año, en zona rural de Ubalá, el CTI exhumó los restos de una N.N. en una fosa común. El párroco de la población le contó a la Fiscalía que hacía siete años una familia había estado preguntando por una mujer en ese municipio y que él tenía el número del teléfono de una de las hijas.

El fiscal del caso llamó y contestó la hija de doña Blanca, quien contó que su mamá llevaba puestos unos tenis North Star. También dijo que siempre cargaba un peine en forma de tenedor de color azul y que usaba una prótesis dental en la parte superior. La descripción fue el punto de partida para la identificación.
Desapareció del puesto de salud

A Libardo Guerrero lo asesinaron por no pagar una deuda de 10 millones de pesos.

El hombre que le había prestado el dinero lo acusó con los paramilitares que mantenían el control en La Dorada (Putumayo). Días después, en una calle de la población le hicieron un atentado, del que Libardo Guerrero logró sobrevivir, pero cuando recibía atención en el puesto de salud un grupo de paramilitares se lo llevó.

La Fiscalía halló sus restos en una fosa común a medio kilómetro del casco urbano siete años después. Al lado de sus prendas fue hallado el catéter del suero que le habían puesto.


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