18 junio, 2009

Ex rehén de las FARC dice que la paz está más cerca que nunca

El Tiempo. Hace dos años, el 18 de junio de 2007, la guerrilla masacró en las selvas del suroccidente colombiano a 11 de los 12 diputados del Valle del Cauca, a quienes secuestraron cinco años atrás.
Para el ex diputado Sigifredo López, único sobreviviente de la masacre, la acción de las Farc contra la Asamblea del departamento, el 11 de abril de 2002, fue el comienzo de un difícil cautiverio que tuvo su punto más álgido durante los meses siguientes a la muerte de sus compañeros y que finalizó el pasado 5 de febrero cuando fue liberado, durante un proceso que lideró la organización Colombianas y Colombianos por la Paz, encabezada por la senadora Piedad Córdoba, y que contó con el apoyo logístico de Brasil y la Cruz Roja Internacional.

Aproximadamente tres meses después de la masacre, las Farc revelaron a una comisión humanitaria la ubicación de los cuerpos de Juan Carlos Narváez, Jairo Hoyos, Alberto Quintero, Edison Pérez, Héctor Fabio Arizmendi, Javier Giraldo, Ramiro Echeverri, Rufino Varela, Carlos Charry, Carlos Barragán y Nacianceno Orozco. Una comisión de la OEA determinó que "murieron a tiros propinados a corta distancia".
"Ellos (los diputados) fueron mis hermanos, pero tenemos que seguir adelante y lograr que ese asesinato tan perverso, tan vil, nos sirva para expresar todo nuestro repudio a la violencia", afirma López.

Ahora, la academia y la política son los proyectos a corto plazo que tiene este político de 45 años, oriundo de Zarzal (Valle del Cauca), y quien ahora intenta seguir adelante con el apoyo y el amor de su familia. Eltiempo.com habló con él.



ELTIEMPO.COM: Se conmemoran dos años del asesinato de sus compañeros. ¿Qué tipo de actos se van a realizar

Sigifredo López: Va a haber un acto muy sencillo. Es la entrega de un parque que se llamará 'Parque de los diputados'. Estará acompañada por una misa que celebrará el padre José González, de la Arquidiócesis de Cali. En Bogotá, el viernes, se va a realizar algo parecido con la Alcaldía de Bogotá. Se va a entregar un parque al frente del Planetario.

Ya son casi cuatro meses en libertad. ¿Cómo ha sido este proceso?

Ha sido un proceso bastante bonito, pero difícil. La idea es lograr esa restauración afectiva tan necesaria para seguir adelante. Insisto en que ha sido difícil, pero con amor todo es más fácil.

¿Lo veremos pronto en la política?

Tengo que volver a lo que siempre he hecho, para lo que me he preparado toda la vida, que es la docencia universitaria y la política. Vuelvo a ambas. En julio arranco en la universidad. He sido profesor desde el año 1992, con excepción de los siete años que estuve secuestrado, y regreso también a la política, muy probablemente al Senado, pero esa es una campaña que arrancará en septiembre, antes no. Por ahora estoy escuchando a la gente, conociendo y estudiando algunas propuestas que escribí en cautiverio, pero que quiero reescribir para presentárselas a la ciudadanía.

¿Qué opina del proceso de liberación del suboficial Pablo Emilio Moncayo, la cual se encuentra estancada?

Es muy lamentable que esto esté ocurriendo. Yo comprendo el dolor de las familias, lo que está sintiendo la familia Moncayo en este momento, yo lo viví. No es posible que después de dos meses de anunciada la liberación (de Pablo Emilio Moncayo) aún se le esté propinando este sufrimiento a su familia. Pablo Emilio Moncayo merece regresar a la vida, no se le puede condenar a que continúe en la selva.

Todas las familias de Colombia están esperando a que el señor Presidente (Álvaro Uribe Vélez) se conduela y autorice que la senadora Piedad córdoba vaya por Pablo Emilio. El problema no es de quién vaya por él, el problema es que llegue. Eso es lo que nos interesa a todos los colombianos y pienso que el Presidente se está equivocando en eso. Esperamos que por favor rectifique, es un acto de humanidad.

¿Las familias de sus compañeros participarán de los actos conmemorativos?

Esta fecha para ellos es terrible. Es reconfirmar que podrían estar hoy en libertad con sus seres queridos y hoy no los tienen. De modo que es comprensible que ellos en este día quieran estar recogidos, conmemorar en la intimidad con una misa en familia. Ellos no quieren participar de nada. Detrás de cada uno de ellos hay una historia de gran dolor. Estoy con ellos. Sus hijos, esposos y padres fueron mis hermanos, pero tenemos que seguir adelante todos y lograr que ese asesinato tan perverso, tan vil, nos sirva para expresar todo nuestro repudio a la violencia y evitar que esos actos sigan repitiéndose.

El pasado 29 de mayo, las Farc intentaron realizar una acción similar a la efectuada contra la Asamblea del Valle en 2002, esta vez, en el municipio de Garzón (Huila). En este hecho fue secuestrado el concejal Armando Acuña.

Sí, es un hecho lamentable. Las Farc no han entendido que tienen que reconciliarse con la sociedad colombiana y que con esas prácticas están generando el rechazo absoluto. Los colombianos no soportamos una acción más de violencia. Aprovecho para expresar mi solidaridad a la familia del concejal secuestrado, sé perfectamente lo que ellos están viviendo. Las Farc tienen que buscar caminos de paz y reconciliación y no insistir más en estos hechos de violencia.

El secuestro

¿Cuándo y por qué fue separado del grupo?

Fui separado el jueves 14 de junio (de 2007). Nos habían prohibido hablar y a mí se me olvidó. Hablé normal y esto provocó la reacción de un guerrillero, yo exigí respeto. Una hora más tarde, fui encadenado y separado del grupo.

El 18 de junio (de 2007), hacia las once de la mañana se escucharon las ráfagas. Yo no supe realmente qué había pasado. Nunca me imaginé que en ese momento hubieran matado a mis compañeros. Finalmente, el 28 de junio (de 2007) me enteré de su muerte por la radio, a las cuatro de la mañana, cuando Fabiola Perdomo, la viuda de mi compañero Juan Carlos Narváez, daba la noticia al mundo.

¿Por qué las Farc decidieron asesinar a sus compañeros?

Todo fue una confusión. Ellos (los guerrilleros) pensaron que el Ejército había ingresado al campamento y quienes habían ingresado eran guerrilleros del frente 26 de las Farc. Esa decisión fue la que llevó al comandante del frente 60, quien era el responsable de nosotros, a ordenar el asesinato. Ellos estaban paranoicos y cobardes.

En ese sentido, ¿el rescate no es una posibilidad para quienes están cautivos?

Hablar de rescate es equivocado, hablar de rescate significa la muerte de los secuestrados. Más aún, cuando la intención de rescate se anuncia y se acaba el elemento sorpresa. Cuando se habla de rescate se produce paranoia en los captores y esa paranoia lleva a que en cualquier momento asesinen a los secuestrados.

Tras la muerte de sus compañeros, ¿cómo fue el cautiverio?

Los cuatro meses siguientes a enterarme de la muerte de mis compañeros fueron los más difíciles de mi cautiverio. Entré en una profunda depresión. Pensé en el suicidio, pero hice algunas reflexiones y logré superar el tema.

Mauricio Aragón Hernández

Bogotá, 18 jun (EFE).- El único superviviente de la masacre de diputados cometida por las FARC hace dos años, Sigifredo López, dijo hoy que la paz está "más cerca que nunca" en Colombia porque esta guerrilla necesita "una salida digna" a sus 45 años de lucha armada.
Ex rehén de las FARC dice que la paz está más cerca que nunca Ampliar fotografía


López fue liberado el pasado mes de febrero, cuando ofreció su testimonio sobre lo ocurrido en aquella masacre, en la que murieron once diputados regionales cautivos y solo él se salvo, hechos de los que precisamente hoy se cumplen dos años.

"A pesar de posiciones radicales, la paz está más cerca que nunca. Le corresponde hacerla al próximo presidente de Colombia, sea quien sea, porque las condiciones están dadas, ahora más que nunca", insistió el ex diputado en una entrevista con Efe, al aludir a las elecciones que tendrán lugar el año próximo en este país.

"Esta insensatez en la que estamos atrapados desde hace más de medio siglo no puede continuar", subrayó.

López y otros once diputados fueron secuestrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) el 11 de abril de 2002 en la misma sede del Legislativo regional de Cali, capital del departamento suroccidental del Valle del Cauca.

Cinco años después, aquel fatídico 18 de junio de 2007, López se salvó de morir en la masacre, porque había sido castigado y encadenado en un lugar apartado días antes por elevar la voz en una discusión con otro cautivo.

Cuando fue liberado, el pasado 5 de febrero, contó que sus once compañeros fueron asesinados por las FARC y que no murieron en un supuesto operativo militar de rescate, tal y como dijeron los guerrilleros al informar de la masacre el 28 de junio de 2007.

Las investigaciones de la matanza, en las que participó un equipo forense independiente conformado por la Organización de Estados Americanos (OEA) a petición del Gobierno colombiano, concluyeron que los ex legisladores regionales perdieron la vida por disparos de fusil a corta distancia.

La de hoy "es una fecha muy dolorosa", pero "debe conmemorarse para que no se olvide", insistió López a Efe.

En los mismos términos se expresó hoy Ángela María Giraldo, hermana de Francisco Javier Giraldo, uno de los once ex diputados asesinados, para quien es importante "que no se pierda" el recuerdo de lo ocurrido hace dos años en la selva.

También exigió que las FARC "se responsabilicen del crimen y pidan perdón".

Por eso, entre hoy y mañana se celebrarán en Cali y Bogotá concentraciones y marchas, y se inaugurará un parque en cada una de estas ciudades en homenaje a las víctimas.

En una rueda de prensa, Giraldo adelantó que mañana se instalará en Bogotá el "reloj de la infamia", que contará el tiempo transcurrido desde la toma por las FARC del cerro de Patascoy (21 de diciembre de 1997) y permanecerá activo hasta que el último de los secuestrados recupere la libertad.

Ese 21 de diciembre fueron capturados el cabo Pablo Emilio Moncayo y el suboficial José Libio Martínez, los dos rehenes más antiguos en poder de esa guerrilla.

Sigifredo López se dedica ahora a recorrer Colombia "clamando" por la liberación de Moncayo, anunciada hace dos meses por las FARC, pero que todavía no se ha concretado por las condiciones impuestas tanto por los rebeldes como por el Gobierno.

"La paz es posible", reiteró López al defender el polémico intercambio humanitario de secuestrados considerados "canjeables" por guerrilleros presos, una vía que -a su juicio- serviría "para ganar la confianza necesaria e iniciar un diálogo" y que ha sido planteada por las FARC.

Con la liberación unilateral de una docena de rehenes en el último año y medio, "por primera vez en tres décadas las FARC han empezado a demostrar que necesitan buscar una salida digna a 45 años de lucha", argumentó López.

Sobre su regreso a la libertad después de casi siete años de cautiverio, el ex diputado admitió que se ha ido "adaptando muy bien gracias al amor de la familia".

López, que ahora planea volver a la docencia universitaria y a la política, arrastra aún secuelas: "A veces siento mucha presión y quisiera estar más tranquilo y tener más pausa para pensar", concluyó.

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16 junio, 2009

Refugiados colombianos en el Ecuador se reúnen para revisar sus derechos

Quito, 16 jun (EFE).- Líderes de más de 20 organizaciones de refugiados colombianos en Ecuador se reunirán entre mañana y el jueves en Quito para analizar la situación de ese colectivo y revisar sus derechos, informaron hoy los organizadores.
El "Encuentro de Líderes y Liderezas Refugiadas en Ecuador" es organizado por varias organizaciones no gubernamentales, que apoyan al colectivo y que cuentan con el auspicio de varias entidades estatales ecuatorianas y de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
Carlos Ortega, de Asylum Access, que organiza la reunión, indicó a Efe que la cita, a la que han sido convocados más de 35 líderes de grupos de refugiados colombianos, también tiene el objetivo de conmemorar el Día Mundial del Refugiado (20 de junio).

Agregó que el encuentro se organizó "con el objetivo de reflexionar sobre la situación que viven miles de colombianos, que han buscado refugio en Ecuador", tras huir de la violencia en su país.

Ortega señaló que se analizará la situación de los derechos de los refugiados y el acceso que tiene ese colectivo a servicios básicos como la salud, el trabajo y la educación.

Añadió que la cita también busca crear una "red de organizaciones de refugiados en Ecuador", para crear una entidad más amplia que "cohesione y represente sus intereses".

El activista dijo que en el encuentro participarán especialistas de varias instituciones como la Defensoría del Pueblo, el Consejo Nacional de la Niñez y Adolescencia, la Dirección General de Refugiados de la Cancillería ecuatoriana y la ACNUR.

También participarán expertos de organizaciones no gubernamentales como la Fundación Equidad, el Centro sobre Derecho y Sociedad y la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH), precisó Ortega.

Se calcula que 135.000 colombianos que están en territorio ecuatoriano necesitan protección del Estado, pero sólo 21.000 de ellos han recibido el estatus de refugio.

Quito prevé extender ese beneficio a otros 60.000 colombianos, a través de un "registro ampliado" de refugio, que lleva adelante en todo el país.

Ecuador es el país con mayor número de refugiados en América Latina, donde el 95 por ciento de solicitudes corresponde a colombianos.

El año pasado, la nación andina recibió 12.853 solicitudes de refugio, lo que supuso 1.071 peticiones por mes.


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15 junio, 2009

Salvatore Mancuso, el "para'' que sabe demasiado

Verdad Abierta. El Nuevo Herald hace un recuento de las confesiones y de la historia de uno de los jefe paramilitares más poderosos de las Auc después de los hermanos Castaño.
Salvatore Mancuso, el ex jefe del paramilitarismo en Colombia, ha confesado a la justicia de su país haber ordenado la muerte de 500 personas.

Muertes que en su momento justificó con la tesis de que su organización estaba en guerra contra los movimientos armados de izquierda que azotaban al país y la orden era asesinar a a quien se sospechara que colaboraba con ellos.

Con un simple guiño suyo fueron ejecutados decenas de civiles inocentes, líderes sindicales, activistas de derechos humanos, e investigadores de la justicia.

Hoy Mancuso está preso en una cárcel federal de Washington por cargos de narcotráfico, dispuesto a correr el velo de la historia siniestra de su organización ante fiscales colombianos que lo visitan regularmente.

Confesión y Extradición

Generación perdida

Litigó por libros


El 'niño bien' de las Auc

Su propio ejército

A cambio de una posible reducción de su pena en Estados Unidos por colaboración con la justicia colombiana, Mancuso ha empezado a revelar los grados de complicidad de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) con cada uno de los políticos, oficiales de las fuerzas armadas y empresarios nacionales y extranjeros que apoyaron el ambicioso proyecto de la organización.

A través de Joaquín Pérez, su abogado en Estados Unidos, ha ofrecido al gobierno americano información de los supuestos vínculos de las Auc con multinacionales que pagaban por su seguridad, según un documento conocido por El Nuevo Herald.



Confesión y Extradición


Rabioso con el gobierno colombiano, el ex líder paramilitar denunció la semana pasada que con él, el gobierno del presidente Alvaro Uribe "extraditó la verdad''.

En una entrevista con la revista Cambio, Mancuso aseguró que su confesión ante fiscales de Colombia que lo interrogaban en Bogotá en medio de un acuerdo de cooperación con el gobierno (Ley de Justicia y Paz), fue interrumpida abruptamente por la orden de extradición de Uribe.

"La verdad importante la tenemos los comandantes'' afirmó Mancuso, "con nuestro envío a Estados Unidos extraditaron la verdad''.

"¿Qué verdades de las que ha dicho han quedado sin efecto?", preguntó Cambo.

"La convivencia de militares activos y en retiro, y de políticos importantes que hoy son candidatos presidenciales con las Autodefensas'', respondió.

En mayo del año pasado, Mancuso y otros 14 líderes de las Auc fueron extraditados a Estados Unidos para afrontar cargos por narcotráfico.

El presidente Uribe explicó que los paramilitares continuaban en actividades ilegales

Sin embargo, esta semana, el fiscal general de la nación, Mario Iguarán, declaró que ‘‘no ha encontrado elementos que soporten la extradición de los desmovilizados de las Auc''.

Con mapas en mano, Mancuso había señalado cementerios clandestinos donde enterraron a víctimas de masacres, entregó algunos nombres de militares que colaboraron en sus operaciones y citó a los caciques políticos regionales que fueron financiados por los fondos millonarios del paramilitarismo.

Pero cuando sus señalamientos empezaron a comprometer a políticos y funcionarios a nivel nacional, una ola de amenazas contra su familia lo desanimó no sólo a él sino a los demás líderes de las AUC para continuar con las acusaciones, dijo.

"Esa verdad preocupó a empresarios y dirigentes políticos y del sector gremial. Alguna presión hubo para que nos extraditaran a todos'', señaló Mancuso.

Las acciones de amenazas, la intimidación contra las familias de los paramilitares así como contra sus ex colaboradores que tienen información comprometedora en Colombia, continúa, según le comentó a El Nuevo Herald Iván Cepeda Castro, vocero del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado quien escuchó la denuncia del propio Mancuso durante una reunión que sostuvo con éste el mes pasado junto con senadores de Colombia.

Cepeda comentó que Mancuso contó "grandes verdades'' todas ellas "impactantes'' por los personajes que se beneficiaron de las Auc.

Para el gobierno de Colombia, la actitud de Mancuso en Estados Unidos no es más que una revancha por haber sido extraditado a un país donde podría pasar el resto de su vida en una cárcel.

"Es el caso de Mancuso, mendaz de profesión, quien imparte absoluciones y condenas desde su prisión gringa, de acuerdo con los gustos o necesidades del contertulio de turno, sea el fiscal, activista u oenegero [de una organización no gubernamental], o del interés político del director del medio de comunicación que lo entreviste'', escribió José Obdulio Gaviria, principal asesor de Uribe, en el periódico El Tiempo, de Bogotá.




Generación perdida

¿Qué acontecimientos moldearon la personalidad y las acciones de un hombre que hoy podría estar acostado en una hamaca en una de sus grandes haciendas en el departamento de Córdoba, jugando con sus dos hijos?

En la vida de Mancuso confluyen muchas de los fuerzas que marcaron el surgimiento en Colombia de una generación de jóvenes provincianos, hijos de familias de clase media que convirtieron en sus proyectos de vida el combate armado y luego ideológico contra la guerrilla.

En extensas regiones del país abandonadas por el gobierno y donde las fuerzas militares no se atrevían a ingresar, vieron cómo sus padres perdían tierras y ganado o eran secuestrados por la guerrilla y ejecutados cuando sus familiares no pagaban el rescate.

Esa misión, que comenzó como un aventura de envalentonados vigilantes rurales que recuperaban cabezas de ganado robado, se transformó, a la vuelta de 10 años, en una máquina de muerte y destrucción, financiada por el narcotráfico y con todas las posibilidades de catapultar al poder una clase política afín a su agenda de ultraderecha.

Al final, los paramilitares terminaron haciendo lo mismo que combatían: robando tierras a campesinos e indígenas, extorsionando y matando sin ninguna fórmula de juicio. El símbolo del escarmiento de las AUC fue la motosierra, aparato que algunos de sus miembros utilizaban para descuartizar vivos, delante de los habitantes del pueblo, a quienes consideraban informantes de la guerrilla.

La simple sospecha era suficiente para ordenar la ejecución y, si se presentaba una equivocación, los comandantes de las AUC mandaban a matar a quien pasó la información errada.

Mancuso afronta una condena de 40 años en Colombia por haber sido el jefe de un grupo de paramilitares que dio muerte a tiros a una niña de 18 meses delante de su padre, un líder sindical de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), a quien las Auc habían declarado objetivo militar. No participó en la acción, según el juez especializado que dictó la condena.




Litigó por libros


El ex líder paramilitar es el segundo de seis hijos de Salvatore Mancuso D'Angiolella, un técnico en reparación de plantas eléctricas nacido en Pontecagnano, provincia de Salerno, al sur de Italia, que llegó a Colombia en barco en septiembre de 1956, según relató la biógrafa del ex líder paramilitar, Glenda Martínez.

Salvador, como se registro el inmigrante italiano en los libros de ingreso al puerto de Cartagena, llevaba un contrato para trabajar en el taller de los hijos de Domingo D'Ambrosio, un paisano suyo en Montería, que entonces era un pueblo inhóspito al norte de Colombia, rodeado de las tierras más fértiles del país.

Al producirse la ampliación de las redes eléctricas a principio de la década de 1960, el inmigrante italiano montó su propio taller de reparación de electrodomésticos y, una vez estable económicamente, se casó con la colombiana Gladys Gómez, ex candidata al reinado nacional de la Ganadería, agregó Martínez.

Con ella tuvo a Gian Carlo, Salvatore, César, Rosana, Roberto y Antonio Fabriccio, éste último fallecido en un accidente. Salvatore nació el 17 de agosto de 1964.

Según Martínez, el padre corregía a sus hijos a punta de correazos hasta que Salvatore, que tenía 10 años, se armó de valor y un día lo convenció de que cambiara el castigo por la lectura obligada de libros.

Mancuso creció en un ambiente de pueblo semirrural en el que disfrutaba los fines de semana del tiro al blanco en un club local y de la cacería en las ciénagas cercanas. De adolescente ganó el campeonato nacional de motocross.

Egresado del Colegio Juan XXII, Mancuso fue enviado por su padre a estudiar inglés a Pittsburgh durante un año. Explica Martínez que en agosto de 1981, con sólo 18 años, se casó a escondidas con Marta Dereix, una muchacha descendiente de inmigrantes franceses que se dedicaron a aserrar la selva y comercializar las tierras colonizadas y las maderas. Había sido su novia desde los nueve años.



El 'niño bien' de las Auc


Su entronque con una de las familias más respetadas de Montería sería uno de los factores determinantes de su influencia en el cerrado círculo social de la pequeña ciudad, a la hora de recibir apoyo financiero de los dueños de las grandes extensiones de tierras dedicadas a la ganadería y la agricultura.

Con los años Mancuso sería considerado como el "niño bien'' de las AUC.
"Con su ingreso a las Autodefensas en la Costa Atlántica se ganó estatus social'', comentó alguna vez el jefe y fundador del paramilitarismo en Colombia, Carlos Castaño. ‘‘Ya nos favorecía la clase media de la región, pero tener un chacho [un destacado] como Mancuso, [significó que] se acercó la gente que faltaba''.

Mancuso estudió durante unos siete semestres ingeniería civil en la Universidad Javeriana de Bogotá y se graduó como administrador agropecuario en una fundación de educación superior (Esatec) de la misma capital colombiana, según lo ha dicho en otras entrevistas.

A su regreso a Montería, apremiado por los deseos de dedicarse a las fincas que heredó su esposa, Mancuso se encontró con una región aterrorizada por la guerrilla. La zona estaba dominada por el promaoísta Ejército Popular de Liberación (Epl), que una vez derrotado fue reemplazado por varios frentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc).
"En aquella época [principios de la década de los años 90] la guerrilla visitaba la finca, y si uno no se dejaba extorsionar, lo secuestraban durante tres días mientras la familia mandaba el dinero'', le dijo Mancuso al periodista Mauricio Aranguren.

Los secuestros del médico de la ciudad, Oscar Haddad, por las Farc, y del hacendado César Navarro, de 74 años, a manos del Epl, cambiaron radicalmente su actitud, hasta entonces pasiva.

Una primera confrontación con guerrilleros que se presentaron en su finca en 1992 se convirtió en una leyenda en la región.

Mancuso recuerda que los guerrilleros le pidieron que los acompañara para hablar con un comandante en el monte.

"Salido de mis casillas, desenfundé una escopeta recortada y les dije mientras les apuntaba con el arma: ‘Si ustedes me quieren llevar me tienen que cargar muerto, pero para llevarse mi cadáver primero yo disparo esta escopeta y los borro' '', explicó Mancuso a Aranguren.

Los guerrilleros, agregó Mancuso, se marcharon "aterrados''.
"La imagen fija de los guerrilleros paralizados les desnudó su miedo'', escribió Martínez. Una imagen tan certera que se convirtió después en un lema para animar a sus tropas: "El enemigo también siente miedo''.



Su propio ejército


La anécdota pasó de boca en boca y Mancuso asumió entonces su papel de defensor armado de los hacendados de la zona norte del río Sinú, que estaban dispuestos a financiar un ejército privado de vigilancia.

Se ganó la confianza de las guarniciones militares de la zona, en las cuales entraba y salía a pie y en helicóptero, y así tuvo acceso a la información de los mejores soldados para sacarlos del ejército con el incentivo de un sueldo más alto, según lo declaró a la justicia de Colombia uno de sus primeros hombres, Edwin Manuel Tirado, alias El Chuzo.

De acuerdo con Tirado, el propio Mancuso se encargaba de esperar a los soldados a la salida de los destacamentos para convencerlos de que se enrolaran en las nacientes Autodefensas de Córdoba.

Así creó su primer ejército que emboscó varias veces a escuadrones del Epl y de las Farc, y en el que se forjó la personalidad criminal de asesinos implacables como alias Memín, experto en degollar a sus víctimas.

Al otro lado del río Sinú, los hermanos Fidel, Vicente y Carlos Castaño habían avanzado bastante en la guerra contra la insurgencia al mando de un grupo que, por sus temibles acciones, fue bautizado por los campesinos de la región como Los Mochacabezas. Otro grupo era conocido como Los Tangueros.

Un día de 1994, Mancuso conoció a Vicente y a partir de entonces se generó la alianza que daría origen a las Auc y a un período en la historia de Colombia del que no se conoce toda la verdad.


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(ACNUR) confía que en Mexico, en breve, se apruebe aquí una Ley de Refugiados.

México, 13 Jun (Notimex).- La oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en México confía en que, en breve, se apruebe aquí una Ley de Refugiados y Protección Complementaria.

En entrevista con Notimex, la encargada de la ACNUR en México, Carolina Mateos, y la oficial de Información pública, Mariana Echandi, coincidieron en que ese ordenamiento, cuyo borrador ya existe, pondría al país al día en materia de protección a refugiados.

Previo a la conmemoración del Día Internacional del Refugiado, el próximo 20 de junio, y el cual lleva por lema este año: "Gente real, necesidades reales", las funcionarias de la ACNUR hablaron de la situación de los refugiados en México.

Carolina Mateos señaló que es necesario adecuar la legislación para hacerla compatible con los acuerdos internacionales que la nación ha firmado los últimos años en materia de protección a esas personas.
Expuso que la legislación vigente, contenida básicamente en la Ley de Población, debe adecuarse a las circunstancias actuales, en las que los flujos migratorios incluyen personas que pueden requerir refugio humanitario.

Por ello, la ACNUR auxilia al gobierno mexicano, a través de la capacitación de agentes migratorios, a fin de que puedan distinguir a las personas que requieren refugio, aunque no lo soliciten.

En ese sentido, explicó que existen una serie de criterios que la ACNUR difunde para que el Comité Interinstitucional de Elegibilidad, que finalmente es el que decide quién recibe refugio, tome decisiones ponderadas.

El Alto Comisionado facilita información al grupo técnico que evalúa las solicitudes antes de la decisión definitiva, para que ésta se tome con base en criterios certeros y se evite el error de devolver a su país a alguien en riesgo.

En parte, la nueva Ley que se consensa con distintos actores políticos, y que podría llevarse al Congreso en el próximo periodo ordinario, tiene el objetivo de organizar sistemáticamente estos criterios y transparentar el trámite, añadió Mateos Orillana.

En la actualidad una solicitud de refugio puede tardar en decidirse hasta 45 días, con base en la entrevista al solicitante, la información que puede allegarse México acerca del país de origen de la persona y los datos que aporte la ACNUR.

La funcionaia de la ONU destacó que en ningún caso la ACNUR solicita información al gobierno del país expulsor, inclusive no se le notifica a la embajada su presencia en México, precisamente para evitarle riesgos si es que sufre persecución.

A su vez, Mariana Echandi explicó que para evitar una mala decisión y garantizar a los refugiados una buena defensa, la oficina del Alto Comisionado en México capacita a abogados y jueces sobre su situación.

Explicó que en ocasiones la persona sí merece el refugio, pero no se le otorga por alguna razón, y cuando solicita una revisión no encuentra a un abogado capacitado para defenderlo correctamente, o los jueces toman decisiones sin los elementos suficientes.

La funcionaria expuso además que la ley que se propone lleva "candados", con el fin de evitar que personas que cometieron delitos graves en sus países de origen utilicen esa vía para huir de la justicia.

Se calcula que hay mil 76 refugiados, cantidad pequeña si se compara con la de otras épocas. Se calcula que cada año unas 400 personas piden refugio en México.

De enero a la fecha 167 personas han solicitado refugio y de ellas 37 lo han obtenido.

Además, la ACNUR en México prepara varias actividades para conmemorar el Día Internacional del Refugiado y acentuar el grave problema de las migraciones mixtas, que incluyen a quienes emigran en busca de trabajo y a quienes huyen de la violencia en sus naciones.

La oficial de información indicó que la semana pasada se inauguró una muestra fotográfica, y que el miércoles 17 de junio se presentará una publicación con testimonios de refugiados, editada por la ACNUR, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados y la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal.

Agregó que también en el estado de México se llevarán a cabo varias actividades culturales.

En los últimos meses la oficina del Alto Comisionado ha colaborado con el gobierno mexiquense para ofrecer a los refugiados la posibilidad de establecerse en otras partes del país, más allá del Distrito Federal, que es el sitio en donde se asienta la mayoría, acotó.


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12 junio, 2009

"El paramilitarismo es una política de Estado". Salvatore Mancuso

El Tiempo. Así lo expresó el desmovilizado y extraditado jefe de las Auc Salvatore Mancuso en carta al presidente Álvaro Uribe en la que le pide también que lo designe como gestor de paz."Permítame por favor seguir adelante con mi determinación de ser hombre de paz", dijo el ex jefe paramilitar al mandatario en una carta conocida por EL TIEMPO.

Según él, "las víctimas, el país, Estados Unidos y el mundo lo entenderán".

Afirmando que él es "el espejo donde se miran los 'Cano', los 'Jojoy', las Farc, el Eln, las bandas emergentes, los 'don Mario'", le ofrece a Uribe incluso "mediar y dialogar políticamente con todos ellos si existe su voluntad política y la de su Gobierno".

Según Mancuso, el final de la "guerra" no será "por la fuerza de las armas ni mucho menos por el exterminio del bando contrario, sino a través del diálogo y la solución política en el marco de la justicia transicional".

En su carta, el ex jefe 'para' también hace críticas al manejo que el Gobierno le ha dado a la fase posterior del proceso de desmovilización de las autodefensas: "Los grupos emergentes son el subproducto del fracaso de la negociación en la mesa de Ralito, de no haber sabido manejar las diferentes etapas del proceso de paz".

"Esas regiones que entregué las retomaron bandas emergentes, las nuevas autodefensas, las mismas de antes, o una mezcla de ambas", asegura.

En la misiva Mancuso también le dice a Uribe que ahora "entiende" las razones por las que ordenó su extradición el 13 de mayo de 2008, incluso se lo agradece "en lo más profundo" del corazón, pues, de lo contrario, asegura, lo habrían asesinado a él y a su familia.

Mancuso también asegura que se "hubiese sumado, si me hubiesen solicitado" a quienes firmaron a favor del proyecto de referendo que busca una segunda reelección de Uribe.

En referencia a las presuntas relaciones entre miembros de la fuerza pública y el paramilitarismo, Mancuso afirma que ese será un capítulo "más doloroso y traumático que el de la parapolítica".

Según el ex jefe 'para', "al final se evidenciará que todo esto no fue objeto de decisiones individuales, sino de una política de Estado, que surgió después del asesinato de Gaitán, cuando el Estado se vinculó al crimen".


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