07 septiembre, 2008

Caso 1: La Masacre de Trujillo (Valle)

MEMORIA HISTORICA
La Masacre de Trujillo, en el Valle del Cauca, es el primer caso de estudio abordado por Memoria Histórica. El informe, titulado "Trujillo: Una tragedia que no cesa", será entregado públicamente entre el 9 y el 16 de septiembre de 2008 en el marco de la Semana por la Memoria.
A continuación, algunos apartes de la introducción general del Informe. Muy pronto podrá descargar aquí el documento completo en versión pdf.


"Colombia ha vivido las últimas décadas en luto permanente. Masacres y otras formas de violencia colectiva con diversas magnitudes, intencionalidades y secuelas han ensangrentado la geografía nacional. Entre 1982 y 2007, el Grupo de Memoria Histórica ha establecido un registro provisional de 2.505 masacres con 14.660 víctimas. Colombia ha vivido no sólo una guerra de combates, sino también una guerra de masacres. Sin embargo, la respuesta de la sociedad no ha sido tanto el estupor o el rechazo, sino la rutinización y el olvido.

El municipio de Trujillo, en el norte del departamento del Valle, ha sido escenario de esa violencia múltiple y continuada, y también de nuestra amnesia. No sólo sus vecinos del orden regional desconocen o han olvidado lo sucedido, sino que más aún, respecto a esos eventos existe lo que pudiéramos llamar una desmemoria nacional, como en efecto lo han resentido las víctimas. Volver la mirada a Trujillo es entonces un primer ejercicio en la misión de convocar la solidaridad ciudadana y mostrarle al país que los hechos de Trujillo pertenecen al pasado nacional. Trujillo es, en más de un sentido, Colombia. Es preciso interpelar por tanto no sólo al Estado, sino también a toda la sociedad por los silencios y los olvidos que prosperaron en torno a la masacre; por haberse negado a aceptar lo que parecía inenarrable, inaceptable o imposible, pero que en verdad era muy real.

La masacre es una de las formas en las que se expresan la degradación de la guerra y el desprecio de los ‘guerreros' por la población civil. La violencia rompe los lazos sociales y doblega psicológicamente a las víctimas. En efecto, en Trujillo los homicidios, torturas y desapariciones forzadas produjeron el desplazamiento y desarraigo de pobladores de muchas veredas; la destrucción e incluso liquidación de núcleos familiares; la desarticulación de las organizaciones campesinas, y otras formas de acción colectiva; y hasta la muerte por diversas causas indirectas (incluso por causas emocionales, la ‘pena moral') de numerosos sobrevivientes y sus familias. En el plano sociopolítico, la masacre cumplió los múltiples objetivos de los perpetradores: bloqueo a la estrategia insurgente en la zona, neutralización de la potencial acción colectiva de los campesinos e instauración de un verdadero contrapoder que continúa vivo aún hoy día.

Frente a todo esto, ‘no se puede continuar viviendo como si no hubiera pasado nada'. Explicar y procesar los hechos traumáticos es un ejercicio indispensable para los individuos y para las sociedades.

Una nueva narrativa de los hechos es necesaria no sólo para las víctimas y sus comunidades, sino para la sociedad colombiana en general. La reconstrucción de la memoria histórica en escenarios como éste cumple una triple función: de esclarecimiento de los hechos, haciendo visibles las impunidades, las complicidades activas y los silencios; de reparación en el plano simbólico al constituirse como espacio de duelo y denuncia para las víctimas; y de reconocimiento del sufrimiento social y de afirmación de los límites éticos y morales que las colectividades deben imponer a la violencia.

Un importante logro para los objetivos de este trabajo sería que al cabo de éste el público lector "pudiera recordar lo que no ha vivido...porque le ha sido transmitido en el relato".Son muchas las razones para volver a Trujillo. A casi 20 años de la masacre y 10 de la aceptada responsabilidad del Estado en los hechos, la violencia en Trujillo continúa y los compromisos del Estado con la comunidad local y de víctimas siguen inconclusos.

Es preciso volver a Trujillo porque aún no se ha hecho justicia. Al día de hoy no existe ninguna condena a los perpetradores de la masacre. Hay que volver a Trujillo porque siguen registrándose numerosas víctimas y la comunidad es constreñida por viejos y nuevos actores criminales, como las conocidas bandas del norte del Valle, Los Machos y Los Rastrojos. Es también imperativo volver a Trujillo porque la memoria de las víctimas sigue siendo atropellada: cuatro atentados ha sufrido el Parque Monumento a las víctimas. El último de ellos, en enero del presente año, fue la profanación de la tumba del padre Tiberio Fernández, considerado el gran pastor y líder comunitario de la zona. La Masacre de Trujillo es una masacre continua."
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¿Qué es Memoria Histórica?

Memoria Histórica (MH) es un área de investigación de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación CNRR de Colombia que tiene como misión elaborar una narrativa integradora e incluyente sobre las razones para el surgimiento y la evolución de los grupos armados ilegales, así como sobre las memorias que se han gestado en medio del conflicto armado, con opción preferencial por las de las víctimas y por las que han sido suprimidas o silenciadas.

En cumplimiento de la Ley 975 de 2005, la plenaria de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación delegó a Memoria Histórica este mandato, y por la naturaleza del mismo le otorgó autonomía académica, metodológica y operativa.

Las labores del equipo se fundan en la convicción de que existe un vínculo indisoluble entre la reconstrucción de la memoria y el fortalecimiento democrático. Por lo tanto, MH reconoce:

* El carácter político de la memoria. * El papel fundamental de la memoria histórica en los procesos de democratización en situaciones de conflicto. * La memoria histórica como un escenario para el diálogo, la negociación y el reconocimiento de las diferencias con miras a un proyecto incluyente. * La memoria como una forma de justicia. * La memoria histórica como una forma de reparación que complementa pero no sustituye las obligaciones de reparación del Estado y la sociedad. * La memoria como un mecanismo de empoderamiento de las víctimas. * El derecho a la memoria y el reconocimiento de la verdad como derechos inalienables de las víctimas y de la sociedad.
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Al fin la Justicia Colombiana llama a juicio a los primeros Militares por crímenes de Lesa Humanidad

LIBARDO CARDONA AP
BOGOTA - Los esfuerzos de las dos últimas décadas para llevar ante la justicia a altos militares sospechosos de haber colaborado con paramilitares en la matanza de unas 10.000 personas resultaron en vano hasta ahora.
Pero la situación cambió cuando varios jefes paramilitares se desmovilizaron en un proceso de negociación con el gobierno del presidente Alvaro Uribe a partir de 2003 y, aunque a cuenta gotas, comenzaron a dar testimonios ante la justicia de sus lazos con militares en las décadas de 1980 y 1990.
Con esos testimonios y denuncias de organismos de derechos humanos esta semana fue detenido el general del ejército en retiro Rito Alejo del Río, acusado por grupos defensores de los derechos humanos de haber dejado actuar libremente al paramilitarismo en Urabá, al noroeste del país, una región donde se dio una cruenta lucha entre las guerrillas y las bandas paramilitares.
De acuerdo con la Fiscalía, 661 integrantes del ejército _ de todos los rangos y tanto activos como retirados _ son investigados actualmente por violaciones de los derechos humanos, incluyendo a Del Río.
"Si ahora se puede llevar a prisión a los políticos, ¿por qué no a los generales?", dijo a AP Lucía Luna, una fiscal que en el 2001, sin suerte, trató de encarcelar a Del Río.

Los testimonios de los ex jefes paramilitares llevaron a una vasta investigación que tiene ante los estrados judiciales _ ya sea en prisión o investigados _ a por lo menos 70 legisladores, de un congreso de 268 miembros.Pero las declaraciones de los encarcelados jefes paramilitares también dieron nuevas pistas sobre algunos oficiales, lo que llevó a que la Fiscalía dispusiera el 4 de septiembre la detención de Del Río.
Se le señala en la Fiscalía de ser coautor del homicidio del campesino Marino López Mena, asesinado el 27 de febrero de 1997 en una zona rural del departamento de Chocó, a unos 460 kilómetros al noroeste de Bogotá, explicó Sandra Castro, jefa de la unidad de derechos humanos de la Fiscalía.
Castro ha dicho que el oficial sería responsable porque en el momento del crimen comandaba un operativo militar en la zona en que se registró el crimen a manos de paramilitares.
Conocido como "El Pacificador", Del Río fue el comandante entre 1995 y 1997 de la XVII Brigada del ejército, que opera en la zona del noroeste colombiano, otrora un bastión de la agrupación guerrillera Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
A sangre y fuego, grupos armados por hacendados y traficantes les declararon la guerra y hacían el "trabajo sucio": matanza de civiles a los que acusaban de ser simpatizantes de los rebeldes. Esa guerra fue expandiéndose a otras zonas del país.
El expediente contra Del Río lo nutren declaraciones de ex jefes paramilitares como Salvatore Mancuso, extraditado en mayo a Estados Unidos por cargos de narcotráfico, así como por testimonios de Hebert Veloza, quien fue capturado en abril de 2007 y también espera ser extraditado para encarar procesos por tráfico de drogas en Estados Unidos.
"No estoy de acuerdo con que a mí me digan 'el monstruo de Urabá' y al general Rito Alejo del Río lo llamen 'El Pacificador'. ¿Dónde está 'El Pacificador' que nos permitía movernos libremente por su jurisdicción? ¿Dónde está el que nos pasaba información a nosotros para que hiciéramos el trabajo sucio? Dónde está el que enviaba a sus tropas a patrullar con nosotros y que nos abría las puertas de los cuarteles?", dijo Veloza, o alias HH, en un testimonio judicial en octubre del año pasado.
Del Río es un viejo amigo del presidente Uribe, quien antes de asumir la jefatura de estado encabezó en abril de 1999 un acto en Bogotá de "desagravio" al oficial y al también general Fernando Millán.
Ambos oficiales habían sido retirados aquel mes del servicio activo por orden del entonces presidente Andrés Pastrana (1998-2002) y ante presiones de Washington para que se investigase y castigase a militares sospechosos de tener vínculos con el paramilitarismo.
Las investigaciones entorno a Del Río en aquel año no prosperaron.
"Estoy segura de que había la prueba suficiente no sólo para detener, sino para condenar al general" Del Río, comentó la ex fiscal Luna, quien después de fracasar en su intento por poner tras las rejas a Del Río, tuvo que dejar Colombia y vivir exiliada en Canadá y España por lo que dijo eran amenazas contra su vida desde sectores que no identificó. Hace pocos meses regresó al país.
La tarea de ahondar en la supuesta responsabilidad de Del Río en esos asesinatos la tiene ahora el fiscal Luis Alberto Reyes, quien desde hace más de un mes no ha hecho otra cosa que releer cuanto papel hay sobre el general en la Fiscalía.
Del Río rechazó comentar el caso a la AP en varios intentos para entrevistarlo antes de su detención.
Pero no sólo Del Río es investigado por la justicia.
Recientemente la Fiscalía llamó a un interrogatorio al también general retirado Farouk Yanine, ex comandante de la XIV Brigada del ejército, con jurisdicción en regiones al norte de Bogotá.
En enero de 1989, los paramilitares asesinaron a 12 integrantes de una comisión judicial que investigaba la masacre de 19 comerciantes ocurrida dos años antes en la zona del Magdalena Medio.
Ambas matanzas ocurrieron en territorios bajo jurisdicción de Yanine.
En declaraciones a la justicia, Alonso de Jesús Baquero, alias 'Vladimir', un temido jefe paramilitar de los años 80 y actualmente encarcelado, señaló como responsables de la matanza de la comisión judicial a cinco generales, entre ellos a Yanine, el único sobre el que pesan acciones judiciales por ese caso.
El ex fiscal Virgilio Hernández, hijo de uno de los funcionarios judiciales asesinados, dijo a la AP que en su testimonio a las autoridades Vladimir dio cuenta de una reunión de varias autoridades regionales "para planear la conformación del paramilitarismo en la zona donde asesinaron a mi padre".
Otro caso involucra a un general del ejército activo, Héctor Jaime Fandiño, ex comandante de la Brigada XVII, la misma que ocupó Del Río en los 90, y actualmente jefe del Batallón de Sanidad del ejército.
En febrero de 2005 se produjo la matanza de ocho personas _ entre ellos tres menones de edad _ en la comunidad San José de Apartadó, en el departamento de Antioquia, bajo el control de la Brigada XVII.
La Fiscalía investiga si Fandiño, que comandaba aquel año la Brigada, pudo tener responsabilidades en la matanza, pero por ahora no ha formulado cargos al oficial, quien fue implicado en el caso por un capitán retirado.
"La realidad es que las investigaciones contra los generales no han empezado", dijo en entrevista telefónica Alirio Uribe, integrante del Colectivo de Abogados José Alvear, organismo no gubernamental que impulsa las investigaciones cuando los autores de los crímenes son agentes del estado.
"Casi todos los jefes paramilitares han hablado de generales o retirados o muertos. Pero no se han atrevido a hablar de los generales activos que han cohonestado con ellos", agregó.
En febrero de 2002, Mónica Gaitán, una fiscal que ordenó investigar al general de la Armada Rodrigo Quiñones, y que pretendía procesar a ocho coroneles de esa fuerza que habrían permitido que en enero de 2001 los paramilitares masacraran a 27 campesinos en el caserío de Chengue, departamento de Sucre, al norte del país, dijo que tuvo que dejar abruptamente su cargo por presión de sus superiores y más tarde abandonar el país ante amenazas cuyo origen no reveló.
"Llevar a los generales a la cárcel es complicado por varios motivos", dijo Gaitán en diálogo telefónico.
Primero porque "nuestro poder judicial no funciona como debe ser: con justicia; segundo, porque los hilos del poder a esos niveles son tentáculos de corrupción e impunidad; y tercero, porque son decisiones políticas", expresó Gaitán desde su exilio, en Estados Unidos
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06 septiembre, 2008

La ONU Manifesto su preocupacion ante enfrentamientos de los altos poderes en Colombia

Leandro Despouy, relator de la ONU para la Independencia Judicial, manifestó 'preocupación' por el tema y dijo que evalúa si hay méritos para pronunciarse. Fiscal de la CPI dijo que podría intervenir.

Despouy se reunió ayer durante dos horas con los cuatro presidentes de las altas cortes en Cartagena para recoger información, entre otros asuntos, sobre dicho enfrentamiento.

"Me siento preocupado por los testimonios que he recibido y, sobre todo, por el momento que atraviesa Colombia", señaló Despouy.
El relator, quien fue invitado a Cartagena con mucho tiempo de antelación, agregó que está actuando en desarrollo de una etapa preliminar.

La función de un relator de la ONU es verificar en el mundo el cumplimiento de los principios que ha establecido la Carta de las Naciones Unidas sobre distintos temas, entre ellos la independencia judicial. Esta figura puede hacer recomendaciones a los Estados sobre temas clave, como los derechos humanos.

"Hasta el momento me he entrevistado sólo con una parte de los actores del enfrentamiento (los magistrados) y llevo algunos documentos de ellos para analizarlos", dijo el relator. Y recomendó "mesura y racionalidad".

"Los conflictos se agrandan en los micrófonos, por eso debe buscarse un diálogo que entregue frutos", dijo Despouy.

Por su parte, el fiscal Luis Moreno Ocampo, de la Corte Penal Internacional (CPI), recogió la semana pasada información sobre esta 'pelea', que estuvo al rojo vivo durante su visita al país, y advirtió: "Si los magistrados no tienen la capacidad de investigar, si no lo pueden hacer, yo podría considerar una intervención".

EL TIEMPO conoció que en la reunión de ayer con Despouy, que fue a puerta cerrada, el relator de las Naciones Unidas le indagó al presidente de la Corte Suprema, Francisco Ricaurte, sobre diferentes puntos del fuerte discurso que pronunció el pasado jueves para la instalación del encuentro de la justicia ordinaria.

El magistrado Ricaurte afirmó en ese evento que el presidente Álvaro Uribe, con algunas de sus actitudes, está "amenazando la independencia judicial" y asimiló la situación que supuestamente vive la Corte ahora con el holocausto del Palacio de Justicia en 1985.

Estas palabras desataron ayer una fuerte respuesta del presidente Álvaro Uribe, quien acusó a Ricaurte y a la Corte de "suprimir el diálogo".

El mismo jueves, el ministro del Interior, Fabio Valencia Cossio, había dicho que "no corresponde a la verdad seguir insistiendo en que hay una intención del Gobierno en deslegitimar a los organismos judiciales".

Despouy permanecerá en el país hasta este fin de semana y se entrevistará con el ministro Valencia, y el canciller Jaime Bermúdez.

VICENTE ARCIERI G.
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
CARTAGENA
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El temible huracán "Ike" con vientos de 185 kilómetros por hora avanza hacia Bahamas antes de golpear a partir del lunes a Cuba y el sur de Florida,

Miami (EE.UU.), 5 sep (EFE).- El temible huracán "Ike" con vientos de 185 kilómetros por hora avanza hacia Bahamas antes de golpear a partir del lunes a Cuba y el sur de Florida, mientras la tormenta tropical "Hanna" se acerca con fuertes aguaceros a la costa sureste de Estados Unidos.
Ike" se mantiene como un peligroso ciclón de categoría tres, una de las mayores de la escala de intensidad Saffir-Simpson del uno al cinco, y se pronostica que seguirá fortaleciéndose, informó hoy el el Centro Nacional de Huracanes (CNH) de Estados Unidos, con sede en Miami, en su boletín de las 03.00 GMT.

"Se esperan algunas fluctuaciones en su intensidad en las próximas 24 horas, pero se vaticina que sea un huracán de categoría mayor cuando esté cerca de Bahamas", informó el CNH.

"Ike" se desplaza hacia el oeste-suroeste a 26 kilómetros por hora y girará hacia el oeste o suroeste esta noche y el sábado y en esta trayectoria el huracán pasará cerca o sobre las islas Turcos y Caicos y el sureste de Bahamas el sábado en la noche.

Bahamas y las islas Turcos y Caicos están bajo vigilancia de huracán (paso del sistema en 36 horas).

El ciclón amenaza a Cuba y al sur del estado de Florida después de abandonar a Bahamas.

De acuerdo con los pronósticos a cinco días del CNH, "Ike" estaría cerca de Cuba el lunes para luego enfilar el martes hacia los cayos de Florida con lo que afectaría al sur de este estado, antes de penetrar en el Golfo de México.

"Cuba y el sur de Florida, en especial los cayos, deben observar con atención el progreso del peligroso huracán", dijo el CNH.

Por la gran amenaza que representa para Florida, las autoridades ordenaron la evacuación de los turistas que están en los cayos a partir del sábado y los residentes deben abandonar sus casas el domingo.

El gobernador de Florida, Charlie Crist, decretó hoy el estado de emergencia.

El huracán se mueve hacia el oeste-suroeste y en esta trayectoria estaría cerca de Turcos y Caicos y el sureste de Bahamas en la mañana del domingo.

El ojo del ciclón estaba localizado a las 03.00 GMT de hoy cerca de la latitud 22,6 grados norte y de la longitud 65,6 grados oeste, a unos 580 kilómetros al noroeste de la isla Gran Turko.

Entretanto, los dos estados de las Carolinas sufren fuertes aguaceros de las bandas exteriores de la tormenta "Hanna" que llegará esta madrugada a la costa.

La tormenta mantiene vientos máximos sostenidos de 110 kilómetros por hora y se mueve rápidamente a 32 kilómetros por hora.

Pero el CNH pronosticó que "sólo un pequeño incremento en la velocidad de los vientos podría transformar a 'Hanna' en un ciclón".

Una tormenta tropical se convierte en huracán de categoría uno en la escala de intensidad Saffir-Simpson, de un máximo de cinco, cuando tiene vientos máximos sostenidos de 119 kilómetros por hora.

El ojo de la tormenta, que ha causado al menos 163 muertos a su paso por Haití, se encontraba a las 03.00 GMT de hoy cerca de la latitud 32,4 grados norte y de la longitud 7913 grados oeste, a unos 95 kilómetros al sur sureste de Charleston, en Carolina del Sur, y a 230 kilómetros al sur suroeste de Wilmington (Carolina del Norte).

Está vigente un aviso de tormenta tropical (paso del sistema en 24 horas) para la costa este de EE.UU., desde Florida hasta Nueva Jersey, incluida la bahía de Chesapeake, Tidal Potomac, en Washington D.C., y la bahía de Delaware.

Permanece un aviso de tormenta desde Altamaha Sound, en Georgia, hacia el norte, a lo largo de la costa Atlántica hasta Chincoteague, en Virginia, incluido Pamlico y Albemarle Sounds.

Hay una vigilancia de huracán (paso del sistema en 36 horas) desde el norte de Edisto Beach (Carolina del Sur) hasta Currtuck Beach Light (Carolina del Norte), incluido Pamlico Saound.

En cuanto a la tormenta "Josephine", el CNH informó que se ha debilitado de nuevo y presenta en estos momentos vientos máximos sostenidos de 65 kilómetros por hora.

"Josephine" se halla en el Atlántico, al oeste de las islas de Cabo Verde, en el continente africano, y se desplaza hacia el noroeste a 13 kilómetros por hora, sin que presente ningún peligro para zonas terrestres.

En la actual temporada de huracanes en el Atlántico (del 1 de junio al 30 de noviembre) se han formado diez tormentas y cinco huracanes.

Los meteorólogos de la Administración Nacional de Océanos y Atmósfera de EE.UU. vaticinaron que esta temporada iba a ser muy activa, con la posible formación de entre 14 y 18 tormentas tropicales, de las que entre siete y 10 podían llegar a convertirse en huracanes.


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