28 enero, 2009

Fiscalía acusó a 10 militares de Brigada 17 por la masacre de Apartadó

El Tiempo. Fiscalía acusó a 10 militares de Brigada 17 por la responsabilidad en masacre en Apartadó
Los uniformados, que pertenecían al Batallón de Infantería No. 47, adscrito a la Brigada 17 con base en Carepa (Antioquia), habrían participado en la muerte de 8 personas.
Según la investigación, los militares ingresaron junto con hombres de las Auc a las veredas Mulatos Altos (jurisdicción de San José de Apartadó) y La Resbalosa (en Tierra Alta, Córdoba) y asesinaron a ocho personas, entre ellos tres menores de edad.

Los uniformados habrían sido guiados por paramilitares del Bloque Héroes de Tolová, que dirigía el ex jefe 'para' 'don Berna', extraditado a Estados Unidos.
De acuerdo con la investigación, diseñaron, guiaron y participaron en la masacre, el 21 de febrero del 2005.
Todos deberán responder por los delitos de homicidio en persona protegida, actos de barbarie y concierto para delinquir.
La Fiscalía señaló que sus nombres fueron mencionados por dos ex paramilitares, 'Comandante 21' y 'Pinto', quienes se acogieron a sentencia anticipada y narraron detalles del crimen.
Los acusados por la Fiscalía son: coronel Orlando Espinosa Beltrán, mayor José Fernando Castaño, los tenientes Alejandro Jaramillo Giraldo y Édgar García Estupiñán, los subtenientes Ángel María Padilla Petro, Sabaraín Cruz Reina, Henry Agudelo, Juasamayán Ortega, Ricardo Bastidas Candia y José Prado Ágamez.
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27 enero, 2009

14 militares del Gaula en Casanare, Detenidos por " Falsos Positivos"

Semana. Esta semana comienza con más noticias sobre falsos positivos. Esta vez, con la decisión que una unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía en Villavicencio acaba de tomar contra 14 militares del Gaula en Casanare, investigados por presentar a tres personas como muertos en combate por pertenecer a un grupo armado ilegal, y a quien se les acaba de dictar orden de captura.
La muerte de estas personas ocurrió el 30 de marzo de 2007, cuando los 14 militares de esta unidad adscrita a la Brigada 16 de Yopal, presentaron como dados de baja a dos hermanos, de 15 y 20 años, y a otro joven menor de edad, que aparecieron con armas de largo alcance y prendas militares en una quebrada cerca del municipio de Aguazul, en el departamento de Casanare.


La medida de aseguramiento contra los uniformados consiste en detención preventiva, sin beneficio de excarcelación, por su presunta responsabilidad en homicidio agravado en persona protegida.
Hasta el momento, han sido capturados tres militares, dos de ellos son los soldados profesionales Humberto Guyna Moreno y José Alfonso Ángel Ortega.


Brigada en problemas


La Brigada 16 de Casanare, con sede en Yopal, es una de las unidades militares más investigadas del país por serias sospechas de haber cometido falsos positivos:
A comienzos del pasado octubre, un fiscal dictó medida de aseguramiento contra seis militares de este Gaula por su presunta responsabilidad en los delitos de homicidio en persona protegida, desaparición forzada y concierto para delinquir por la muerte de dos civiles el 26 de agosto del 2007.
En esa operación murieron Abelardo Reyes, hermano de un desmovilizado de las AUC, y el agricultor Abel Antonio Lozano Camacho en la vereda Matepalma, corregimiento Tilodirán, en Yopal. Dos días después, familiares de las víctimas los reconocieron en Medicina Legal, donde habían sido reportados como muertos en combate y con armas de fuego en su poder.
Y el pasado 20 de diciembre, la Fiscalía acusó a siete de sus miembros por secuestro simple y homicidio agravado tras la muerte hace un año de Eduardo Pérez Vega, un comerciante que fue sacado de un café internet de Villavicencio y llevado en un vehículo por personas con distintivos del Grupo de Acción Unificada Antisecuestro (Gaula) en una camioneta de color azul. Pérez fue presentado después como muerto en combate.
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"ACNUR solicitó hoy a Colombia que proteja a sus ciudadanos indígenas víctimas de la Violencia

Ginebra, 27 ene (EFE).- El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACUR) solicitó hoy a Colombia que proteja a sus ciudadanos indígenas que son víctimas de vejaciones, maltratos y asesinatos y que por ello son obligados a abandonar el país.
"ACNUR solicita a las autoridades que tomen las medidas necesarias para proteger a los indígenas de las violencia y el desplazamiento forzado", señala un documento distribuido hoy por esta agencia de la ONU.
Además muestra "su preocupación" por los crecientes casos de desplazamiento forzado a los que han sido sometidos los indígenas Wayuu que viven en el departamento de La Guajira, en el nordeste del país.
Según los últimos datos, 86 indígenas Wayuu llegaron al departamento venezolano de Zulia tras haber atravesado el desierto de La Guajira y haber cruzado la frontera, después de haber sido víctimas de un ataque.
Los atacantes fueron hombres armados que quemaron sus casas y los amenazaron de muerte, según los testimonios recogidos por los funcionarios del ACNUR en Venezuela.
"Estamos muy preocupados, porque vemos que estos casos se repiten y no cesan, es el intento de quitarles a los indígenas sus tierras ancestrales", declaró el portavoz del ACNUR, Rod Redmond.
Los refugiados Wayuu explicaron que un grupo mayor de su etnia que también huyó de los ataques se encuentra aún en el desierto de La Guajira.
El ACNUR alertó que estos ataques se insertan en un contexto de creciente violencia en La Guajira, dado que se han documentado asesinatos selectivos, amenazas de muerte, intimidaciones y extorsiones, así como la reorganización de grupos armados ilegales.
Según la agencia, la violencia la sufren especialmente los Wayuu, así como otros grupos indígenas como los Arhuaco, los Kogui, y los Wivam, que juntos representan el 45 por ciento de la población del departamento.
Los Wayuu son una de las comunidades indígenas más numerosas de la región, hay 150.000 en Colombia y 160.000 en Venezuela.
El departamento de La Guajira es una región estratégica que da acceso al mar Caribe, es por ello que es el lugar elegido por diversos grupos armados que quieren controlar el comercio ilegal de estupefacientes.
Según datos oficiales, más de 50.000 personas han sido desplazadas involuntariamente a causa de la violencia imperante en el departamento.
En Colombia, hay un millón de indígenas, divididos en 80 grupos distintos.
Veintisiete de ellos están formados por menos de 500 personas y corren el riesgo de extinguirse, a menudo como resultado de la violencia y de los desplazamientos forzados.
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50.000 colombianos llegados a Ecuador durante los últimos años recibirán la condición de refugiados

AP. Alrededor de 50.000 colombianos llegados a Ecuador durante los últimos años recibirán la condición de refugiados que les permitará beneficiarse de las políticas de "inclusión", se informó el lunes oficialmente. Seguir leyendo el arículo

El canciller Fander Falconí suscribió un convenio encaminado a lograr ese objetivo con la representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en esta capital, Martha Juárez.

En rueda de prensa, dijo que el acuerdo firmado promueve la ejecución del denominado "registro ampliado", a través del cual se busca "ampliar la condición de refugiados a unas 50.000 personas que no presentaron la solicitud de protección por desconocimiento de las normativas o por desconfianza en el Estado".

"Se debe dar un salto cualitativo en términos diplomáticos", manifestó Falconí, al justificar la decisión, y comentó que "no sólo se trata de firmar un conjunto de acuerdos y convenios que se conviertan en letra muerta, sino de que se cumplan".

Esa cantidad de personas se encuentran sin documentos ni papeles migratorios en Ecuador.

Juárez añadió que Ecuador se convierte en el primer país latinoamericano donde a los refugiados "no sólo se les da la posibilidad de acceder a territorio nacional, de recibir asilo sino (beneficiarse de) ... una política inclusiva, de integración".

Estimaciones extraoficiales señalan que en Ecuador se encuentran unos 350.000 colombianos que han llegado huyendo de la violencia armada en el vecino país.


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24 enero, 2009

La Masacre de Chivor

Semana. La noche del miércoles 21 de enero fue larga y angustiante. Doña María Eugenia Gutiérrez dio vueltas en su cama, rezó una y otra vez el Padre Nuestro y el Ave María y se la pasó imaginando cómo sería ese momento en el que tuviera que recoger el cadáver de su hijo.
Nolbeiro Muñoz Gutiérrez, de 23 años, un desmovilizado de las Farc, apareció muerto el pasado 17 de septiembre en un paraje del municipio de Chivor, en el departamento de Boyacá, junto con Alexánder Quirama, de 31 años, ambos vecinos de cuadra. Los dos fueron reportados como muertos en combate por tropas del Batallón Bolívar del Ejército, un día después que desaparecieron de su barrio la localidad Rafael Uribe de Bogotá.

Así como pasó la noche, el viaje para recoger el cuerpo fue eterno y doloroso. Desde Quipile, en donde vive, viajó hasta Bogotá y a las 4 de la mañana en punto de este jueves estaba lista en la sede de la Personería Distrital, en el centro de la ciudad. Engarrotada del frío, vestida toda de negro, con un pañuelo blanco que apretaba entre sus manos y en absoluto silencio, María Eugenia se subió a la camioneta de la Personería al lado de su nuera, Constanza García, una jovencita también desmovilizada, que decía estar lista para reconocer el cadáver de su novio Nolbeiro. Junto a ellas iba Héctor Quirama, el hermano de Alexánder, un paisa de 30 años que recordaba nuevamente que su hermano padecía serios problemas mentales y que por eso no entendía cómo el Ejército lo “dio de baja” en un supuesto combate.

Llegar al municipio de Chivor toma unas cuatro horas. Se arranca por la Autopista Norte, luego se llega a una carretera de cascajo llena de huecos y polvo, y después hay que atravesar la represa en un planchón, para luego andar otra vez por una carretera destapada y llegar finalmente a esta remota zona esmeraldera que, hasta hace 10 años, tenía graves problemas de violencia.

Pasadas las nueve de la mañana, llegamos al pequeño pueblo que está empotrado en una montaña. Hubo que legalizar documentos, buscar autorizaciones, poner una firma aquí, otra allá y por fin, a las 4 de la tarde, ambas familias se fueron rumbo al cementerio en una procesión de tres policías, el alcalde, dos improvisados sepultureros y la mirada curiosa de los chivorenses a las afueras del campo santo.

En esta zona, donde ahora la vida pasa tranquilamente, el rumor es que la muerte de los muchachos fue otro falso positivo del Ejército. Las familias no se explican por qué desaparecieron de Bogotá un día y al otro aparecieron muertos con armas de largo alcance.

“A mí me llamaron la madrugada del 17 de septiembre los campesinos de la vereda Camoyo. Me dijeron que habían oído disparos y que habían muerto dos personas. Después el Ejército me contactó y yo fui hasta el lugar. Hablé con un cabo que estaba al mando de los militares y me dijo que dos días antes estaban patrullando la zona porque sabían de la existencia de bandas en el lugar”, dijo a Semana.com Néstor Sánchez, alcalde de Chivor.

Dicen en el pueblo que a uno de los muchachos lo encontraron atracando una tienda de carnes días atrás (Alexander, el que padecía trastornos mentales). Pero que al otro no lo conocían. El Ejército se mantiene en su versión de que fue una baja legal y que las explicaciones que tiene que dar las entregará a la Fiscalía.

***
“Yo tengo una cosa en la garganta que no me deja pasar saliva; eso es porque no he llorado”, dijo Constanza mientras miraba las dos bóvedas donde reposaban los cuerpos de Nolbeiro y Alexánder, identificados cada una como “N.N.1 Moreno” y “N.N.2 Mono”.

Más de una hora se tardaron en romper el adoquín y el cemento con el que sellaron la tumba de ambos. Aunque los mazazos daban contra la pared, doña María Eugenia sentía que eran contra su corazón: “Ay Dios mío, Dios mío”, susurraba la señora ahogada en lágrimas, apretando las manos contra el pecho, como queriendo que no se le saliera.

Mientras eso pasaba, casualmente otra noticia de falsos positivos se conocía en Bogotá: la destitución de 10 militares que habían pasado por el batallón La Popa, en Valledupar, responsables posiblemente de un sinnúmero de asesinatos fuera de combate que en varias ocasiones hicieron pasar como guerrilleros dados de baja.

“Uno lo que se pone a pensar es que ellos hicieron este mismo recorrido que acabamos de hacer nosotros, ¿pero para qué?, ¡a esto tan lejos! yo todavía no entiendo nada”, dice Héctor Quirama, quien en dos oportunidades había hecho el mismo viaje averiguando por la suerte de su hermano.

Resignados, todos se devolvieron para Bogotá. Doña María Eugenia, con ese silencio que lo dice todo, se sentó en su silla y sollozó un rato largo. Constanza sacó un reproductor de música y por fin se desahogó al escuchar el corrido de un cantante del Caquetá, llamado Uriel Henao, que inevitablemente le recuerda a Nolbeiro: “Te amo, y no puedo ocultarlo, y no puedo evitarlo, tu me vas a matar. Te extraño, desde el día en que te fuiste y me dejaste tan solo, sufriendo mi penar”, cantaba Constanza, quien estuvo en Chile y luego en Tel-Aviv, Israel, desde donde regresó al enterarse de la desaparición de su novio, con quien estaba a punto de completar cuatro años de relación.

Nolbeiro Muñoz y Alexánder Quirama fueron enterrados este viernes en un cementerio del sur de Bogotá. No es claro para nadie cuál fue la suerte de estos muchachos en sus últimas horas de vida. La última palabra la tiene la Fiscalía, quien deberá determinar si en realidad esto fue un falso positivo del Ejército, si los jóvenes fueron reclutados por alguna banda criminal y llevados a Chivor con falsas promesas, y allí alguien alertó al Ejército de presencia de sujetos extraños y éste llegó y les disparó.
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