24 septiembre, 2008

E l cultivo de coca aumenta en el oriente Antioqueño

IPC-Mientras en los municipios del Norte y Bajo Cauca antioqueño avanza sin tregua el proceso de erradicación de cultivos de uso ilícito, en el Oriente del departamento las autoridades locales expresan su preocupación por el inusitado incremento de sembrados de hoja de coca en varias localidades de esta región.

El asunto ha despertado gran inquietud entre observadores de derechos humanos del Oriente antioqueño, quienes no descartan un posible nexo entre el aumento de los cultivos de uso ilícito y recientes hechos de alteración del orden público que han empañado el clima de tranquilidad que vive la región.

Según registros del Observatorio de Paz y Reconciliación del Oriente Antioqueño, se observa un incremento en el número de hectáreas sembradas con hoja de coca en regiones como el Cañón del Río Melcocho, límite natural de los municipios de Carmen de Viboral, Cocorná y San Francisco; en el corredor montañoso que divide a los municipios de San Luis, Puerto Triunfo y Puerto Nare, y en zonas rurales de los municipios de San Carlos y San Rafael.

Al ser consultados por la Agencia de Prensa IPC, varios mandatarios locales afirmaron que si bien la presencia de hoja de coca en el Oriente antioqueña no es nueva, sí llama la atención la forma cómo vienen creciendo los cultivos en algunas zonas y los fenómenos que se están generando a su alrededor.

“Eso no es un secreto, aquí en casi todas las veredas del municipio hay cultivos de uso ilícito. El problema es que está retornando mucha población que salió desplazada y se está dedicando a cultivar coca porque no hay más”, advierte Carlos Mario Nava, alcalde de San Francisco, y agrega que “algún grupo extraño tiene que venir a comprar la coca, así no tengamos ninguna información al respecto”.

Para José Maximino Castaño, alcalde de San Luis, el incremento de los cultivos de hoja de coca en este municipio se está registrando en zonas bastante boscosas, de difícil acceso y donde se ha detectado la presencia del Frente Noveno de las Farc.

“Tenemos información sobre un impuesto de 8.000 pesos que guerrilleros de las Farc le están cobrando a los campesinos por cada arroba de coca que recojan”, declara Castaño.

Pero así como el incremento de cultivos de uso ilícito está generando preocupación, la presencia cada vez más numerosa de familias –desplazadas en su mayoría- provenientes del Bajo Cauca Antioqueño, quienes se han asentado en zonas donde hoy se denuncia presencia de hoja de coca, tiene sorprendidos a los mandatarios locales.

“Desde diciembre del año pasado estamos registrando la llegada de familias desplazadas del Bajo Cauca. Después de las marchas cocaleras en Valdivia, en febrero de este año, esa presencia aumentó. No sabemos cuántos hay, pero son bastanticos. No puedo decir que ellos son los que están cultivando coca, pero ¿qué dice la gente de estas zonas? La coca llegó al Oriente por la gente del Bajo Cauca”, señala el burgomaestre de San Luis.

Preocupa orden público

Históricamente, el Oriente de Antioquia ha sido una región ajena a las dinámicas derivadas de la presencia de cultivos de uso ilícito. De ahí la preocupación de las organizaciones defensoras de derechos humanos, pues el fenómeno coincide con la ocurrencia de varios hechos que han despertado gran confusión entre las comunidades campesinas.

El Observatorio de Paz y Reconciliación del Oriente ha documentados una serie de casos que dan cuenta de un posible rearme de grupos paramilitares, que estarían intentando dominar territorios para el cultivo y procesamiento de hoja de coca.

Uno de los casos da cuenta de la amenaza colectiva dirigida a 32 familias del municipio de San Rafael que derivaban su sustento de la pesca en el embalse San Lorenzo, límites entre los municipios de Alejandría y San Roque. El pasado 8 de julio, un grupo de hombres encapuchados que portaban armas de largo alcance llegó al embalse y luego de retener ilegalmente a los pescadores por varias horas, les ordenó no volver a laborar en aquel sitio o serían “desterrados a las malas”.

Un testigo del hecho le confirmó a la Agencia de Prensa IPC que quienes se atrevieron a denunciar el hecho ante las autoridades de San Rafael fueron amenazados y ahora se encuentran en la ciudad de Medellín en condición de desplazados: “En el municipio no les reconocieron eso como un desplazamiento y se tuvieron que ir" , declara el labriego.

En ranchos cercanos al embalse se hallaron mensajes alusivos a una agrupación armada autodenominada “Renacer”. De acuerdo con los análisis del Observatorio, “Renacer” sería una agrupación armada integrada por antiguos subordinados de Oliverio Isaza Gómez, alias Terror, sindicado de liderar el rearme de grupos paramilitares en el Oriente y Magdalena Medio Antioqueño y quien se entregó a las autoridades militares el 6 de mayo de este año, en el municipio de Puerto Triunfo.

“En este caso no llegan a combatir la subversión, puesto que la guerrilla del Eln es militarmente irrelevante y las Farc tienen un escenario de operaciones considerablemente reducido y corredores de movilidad más estrechos. Se trata entonces de la retoma de la región para el uso y el control de tierras destinadas a cultivos de uso ilícito”, explica Juan José Moncada, director de Derechos Humanos y DIH del Observatorio.

Otro de los hechos presuntamente atribuibles a este grupo es el asesinato de los hermanos Rafael y Evelio Pamplona Galeano, habitantes de la vereda Quebrahonda, municipio de San Rafael, quienes fueron sacados de sus viviendas el pasado 24 de julio y hallados muertos horas después en otro lugar de la vereda. Si bien la Fuerza Pública sindica al Frente 9 de la Farc como autor de los hechos, habitantes de la zona coinciden en afirmar que el método empleado en este delito se asemeja a los utilizados por los antiguos bloques de las AUC.

Pero las denuncias sobre rearme paramilitar no sólo se dan en municipios como San Rafael. En Guarne y El Santuario, las comunidades denuncian un incremento en la criminalidad asociada a bandas delincuenciales. Al parecer, dichas estructuras estarían ligadas a nuevos grupos paramilitares.

“En muchas de las cosas que ocurren en estos municipios es difícil determinar si obedeció a la acción netamente delincuencial o si hay una acción de un grupo armado. Creemos que puede existir un vínculo y que estas bandas estarían articuladas a las nuevas estructuras paramilitares”, agrega Moncada.

Según el director de Derechos Humanos y DIH del Observatorio, estos hechos demuestran que el conflicto armado no ha desaparecido de la región, así éste haya disminuido en intensidad. Ahora, lo que se vaticina es una confrontación armada por el control del negocio de la droga, con las consabidas consecuencias humanitarias sobre la población.

“Hay una dinámica muy compleja detrás de los cultivos de uso ilícito. Eso no se cuida solo; se necesita de una infraestructura armada que cuide la entrada y salida de los insumos, de la pasta para el procesamiento de la cocaína, para el transporte de armas y eso conlleva a ejercer dominio sobre los territorios y la población. Eso ya lo estamos viendo en el Oriente”, concluye Moncada.
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"Miren doctores, nos sacaron como perros, amenazaron con matarnos sino dejábamos la tierra. A nuestros niños, esposas los intimidaron con sus pistolas

El jefe paramilitar evadió hablar de las tierras cuando la Fiscalía le preguntó por ellas. Son las mejores de Córdoba, colindantes con una gigantesca finca de Martha Dereix, primera esposa de Mancuso.

Aunque Mancuso se comprometió a averiguar por el tema cuando la Fiscalía le preguntó, advirtió que a algunos de los propietarios de esas parcelas se les pagaron para que se fueran de la zona, calificada por su entonces jefe Carlos Castaño, como territorio de la guerrilla.
Las fincas eran reclamadas insistentemente por decenas de familias campesinas.

"Miren doctores, nos sacaron como perros, amenazaron con matarnos sino dejábamos la tierra. A nuestros niños, esposas los intimidaron con sus pistolas y fusiles. Todo quedó ahí tirado", le aseguró uno de los campesinos desterrados a la comisión de fiscales de Justicia y Paz -apoyados por el CTI- que desde finales del 2007 viajó a Córdoba a corroborar las denuncias de la población y a confirmar las razones del silencio de Mancuso.

Los fiscales lograron recopilar testimonios que indicaban cómo desde comienzos de 1995 se inició el desplazamiento.

Inicialmente, se censaron 95 familias que fueron expulsadas del caserío Costa de Oro, a una hora de Montería. Y otras 31 familias fueron sacadas de la vereda El Porro, cerca de Tierralta (Córdoba).

Ya se inició el retorno

Hoy son 120 las familias que han ido llegando de distintas partes del país con los títulos que demuestran la propiedad de la tierra, que en su mayoría habían sido entregadas por el Incora.

Una vez corroborada la información la Fiscalía fue a verificar el estado de las tierras y observó que la mayoría estaba repleta de cabezas de ganado y otras con cultivos.

No obstante, cuando los fiscales se preparaban para la expropiación de la tierra, el ganado se había esfumado.

La Fiscalía ordenó la entrega a cada una de las familias de 17 hectáreas, avaluadas cada una en cerca de 20 millones de pesos.

En los últimos días 75 familias ya retornaron a sus tierras.
Esperan que las otras acrediten sus títulos para que puedan regresar.

Al tiempo que los fiscales avanzaban en este caso, otros desplazados aparecieron. Estas familias también están regresando.

EL TIEMPO
REDACCIÓN JUSTICIA


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23 septiembre, 2008

La Fiscalía colombiana concluyó hoy la exhumación de 32 cuerpos de personas asesinadas entre 1998 y 2005 tanto por la guerrilla como por los paramilit

Bogotá, 23 sep (EFE).- La Fiscalía colombiana concluyó hoy la exhumación de 32 cuerpos de personas asesinadas entre 1998 y 2005 tanto por la guerrilla como por los paramilitares y enterradas en una fosa común el cementerio de Ituango, localidad del departamento de Antioquia, noroeste, informaron fuentes judiciales.
Un grupo de exhumaciones de la Unidad Nacional para la Justicia y la Paz de la Fiscalía, con apoyo del Ejército y de la policía, extrajo los 32 restos humanos y los identificó parcialmente.

Entre las víctimas hay tres menores de edad, un presunto comandante guerrillero y dos paramilitares.

Los despojos pertenecen a personas muertas esos años por combates por el dominio territorial en esa región entre guerrilleros del frente 34 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y paramilitares del Bloque Mineros de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), según pobladores y autoridades de Ituango.

Los restos recuperados serán enviados al Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses para establecer su identificación plena, afirmaron las fuentes.

La ubicación de los restos y la identificación preliminar se lograron gracias a la información suministrada por familiares de las víctimas a la Unidad Nacional para la Justicia y la Paz.

Las tareas de ubicación, exhumación e identificación parcial se iniciaron hace diez días.

Los lugareños han señalado a la Fiscalía otros lugares con fosas en las que se podrían hallar más restos de víctimas de esos combates.

Bernardo Gallego, párroco de la localidad de Santa Rita, donde se localiza el cementerio, dijo en declaraciones reproducidas por la edición electrónica del diario El Colombiano de Medellín, que la mayoría de las víctimas eran campesinos de la zona que vivían en sus fincas o en el casco urbano y que "fueron asesinados sin razón".

Por su parte, Carlos Mario Gallo, alcalde de Ituango, dijo al diario que volver a saber de los familiares caídos en medio del conflicto es un clamor de la gente.

"Ellos saben que el familiar murió pero no saben dónde está, así que poder exhumar estos restos es muy positivo", indicó.

Según un informe reciente del Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice), en Colombia hay cerca de 60.000 víctimas de crímenes de lesa humanidad desde 1960, unos 15.000 desaparecidos y más de 3.000 fosas.

Además, el conflicto interno colombiano ha dejado más de cuatro millones de desplazados forzados y más de siete millones de hectáreas de tierra apropiada ilegalmente.


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El Iguano, aseguró que los Paramilitares, lograron ingresar a muchas zonas del país, gracias a la ayuda de altos mandos militares

Noticias Uno tuvo acceso a una declaración del desmovilizado paramilitar Jorge Iván Laverde, alias El Iguano... Allí hace graves señalamientos contra dos militares.

El Iguano asegura que el coronel del Ejército Víctor Hugo Matamoros surtía de armas y uniformes a los paramilitares... También habla del general Rito Alejo del Río.

Según alias el Iguano, los paramilitares en Cúcuta, entraban a los barrios a matar gente, mientras el ejercito, se aseguraba que al lugar no llegara la fuerza publica, no solo les informaban cuando se podían tomar la zona, también los protegían… las ordenes, de acuerdo con la versión del desmovilizado jefe paramilitar, Jorge Ivan Laverde, alias el Iguano, las daba el coronel Victor Hugo Matamoros…
VIDEO
También ordenaba la entrega de armamento y de uniformes a los paramilitares del bloque Catatumbo que operaba en norte de Santander…

El Iguano no solo se refirió al apoyo del coronel Matamoros… además de mencionar a otros diez militares, también señaló, al hoy detenido general Rito Alejo del Rio…

Dijo que esa fue la única vez que vio al general, pero que el militar no solo le pregunto, por miembros de las autodefensas, sino que también les mando sus saludos.

En esa declaración el Iguano, aseguró que las autodefensas, lograron ingresar a muchas zonas del país, gracias a la ayuda de altos mandos militares y de funcionarios del DAS y la fiscalia…

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Barack Obama, aseguró hoy que no apoyará el (TLC) con Colombia mientras continúe la impunidad y los asesinatos de sindicalistas en el pais

Bogotá, 22 sep (EFE).- El candidato demócrata a la Presidencia de Estados Unidos, Barack Obama, aseguró hoy que no apoyará un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Colombia mientras continúe la impunidad y los asesinatos de sindicalistas en el país.
En una entrevista exclusiva con Caracol Radio desde Miami, el aspirante a la Casa Blanca reconoció, no obstante, que el mandatario colombiano, Álvaro Uribe, ha trabajado duro para reducir la violencia y el narcotráfico.

"Sostuve una buena conversación con el presidente Uribe, creo que él ha estado trabajando duramente en su país para reducir la violencia y el tráfico de drogas en Colombia, pero como le dije tenemos que asegurarnos que los derechos de los trabajadores sean protegidos y aún falta mucho trabajo por hacer", dijo.

"Muchos lideres sindicales han sido asesinados o han desaparecido; el presidente Uribe se ha comprometido a mejorar la situación, pero no me siento cómodo en que avance un proyecto de TLC hasta no tener una seguridad de que los derechos de los trabajadores de ese país van a ser protegidos", agregó.

El candidato demócrata argumentó que él voto a favor del TLC con Perú, el cual "es parecido al de Colombia", porque no tenía los mismos problemas "en relación a la violencia contra los trabajadores", agregó.

Uribe conversó por teléfono con Obama antes de viajar a Washington y Nueva York, donde realiza gestiones en busca de la ratificación del TLC firmado entre su país y EE.UU. en 2006.

Este acuerdo comercial no ha sido ratificado por el Congreso estadounidense debido a las reservas de la mayoría del Partido Demócrata que no ve con buenos ojos la situación de los derechos humanos y sindicales en Colombia.

Según la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), un total de 38 miembros de los movimientos obreros ha muerto en lo que va de año, mientras que organizaciones defensoras de los derechos humanos han denunciado que desde 1986 las muertes se elevan a más de 2.500.

Aunque las muertes han ido descendiendo desde 2005, cuando fueron asesinados 205 sindicalistas, la cifra sigue siendo la más alta del mundo y la mayoría de los casos está en la impunidad.

A estos asesinatos se unen infinidad de denuncias por amenazas, la última ha tenido lugar este fin de semana, cuando el presidente de la Asociación Nacional de Empleados Judiciales de Colombia (Asonal Judicial), Fabio Hernández, informó que desconocidos atentaron contra él en su vivienda a las afueras de Bogotá.

Precisamente hoy se cumplen 20 días de una huelga indefinida de funcionarios del poder judicial que exigen mejoras salariales e independencia de la justicia respecto al Ejecutivo.

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